Crear nuestra nueva cultura es un trabajo en equipo

CULTURA DE TRABAJO

AGENCIA REMOTA

Crear nuestra nueva cultura es un trabajo en equipo

Gini

Aug, 3

De todos los cambios que trajo la pandemia, nuestra relación con el trabajo es uno de los más evidentes. No solo cambió cómo trabajamos, sino cómo pensamos en el trabajo. El encierro desdibujó los límites entre la vida personal y la profesional y empezamos a cuestionarnos cosas que aceptábamos sin dudar. ¿Nuestra cultura laboral está obsoleta? ¿Tenemos que repensarla para pasar del control a la confianza? ¿Qué onda con el balance entre trabajar y vivir?

Los humanos somos sobre-adaptativos, pero este quiebre nos dio la oportunidad histórica de cambiar el juego. Aquí el quid de la cuestión: ¿Vamos a aceptar la necesidad de crear nuevas respuestas en equipo? ¿O a volver a nuestra zona de confort llena de polvo y aparatos biométricos que fichan horario?

Cómo influenció la pandemia en nuestra manera de trabajar

Indicius pasó de tener una oficina hermosa en WeWork, con vista al río de la plata y un día de home-office por semana a volverse 100% remota, formato que decidimos mantener después del aislamiento.

Nos dimos cuenta que, por la naturaleza de nuestro laburo, podíamos hacerlo igual de bien pero con más flexibilidad. El dinero que gastábamos en alquiler lo derivamos a más beneficios, mejores salarios y momentos de encuentro para conectar y pasarla bien en equipo. Pero este nuevo modelo no es un cuento de hadas y como todo, tiene sus desventajas. Algunas las vimos venir, pero otras nos agarraron de prepo y nos forzaron a repensar cómo estructurarnos.

Ante la primera ola de Covid-19, nuestro CEO reaccionó sorprendentemente rápido y sacó casi de la galera un protocolo de trabajo remoto que funcionó increíblemente bien los primeros dos años. Pero, en los últimos meses, el equipo creció y lo que calzaba como un guante comenzó a incomodar; empezamos a notar desafíos de organización, comunicación y agotamiento. Como parte de la solución, nos asesoramos con Sense, un equipo increíble de consultoría en Recursos Humanos que nos ayuda a implementar procesos y prácticas para consolidar y ordenar lo que veníamos manejando intuitivamente.

En paralelo, Nat Dzigciot se acercó con la idea de trabajar juntos para escalar el impacto positivo de Indicius, tanto interna como externamente. Su timing fue perfecto porque para crecer sosteniblemente necesitábamos redefinir nuestra idea de bienestar. Así fue que creamos un espacio seguro llamado InDiversity pensado para abrir diálogos sobre diversidad y salud mental.

Nos dimos cuenta que antes de pensar en generar impacto afuera, queríamos hacer de Indi el mejor lugar posible; un lugar donde el desarrollo profesional vaya de la mano del bienestar emocional. InDiversity hoy es un espacio vivo para ejercitar una mirada introspectiva, conocernos mejor y generar conexiones más profundas.

Encontrando el balance

Luego de mucho diálogo entendimos que para crear nuestra nueva cultura propia, teníamos que empezar por escuchar lo que cada persona necesitaba y creía que estaba funcionando bien, y no tanto.

Hicimos un taller para entender qué significa para el equipo trabajar sustentablemente, y cómo apoyarnos en esa búsqueda. Hubo un consenso absoluto en la necesidad de conexión real, dentro y fuera del 9 a 5. También se coincidió en que nunca es demasiada flexibilidad. Aún así, muchas personas reconocieron seguir buscando herramientas para organizarse en la nueva realidad y evitar sentir estrés y ansiedad.

Con todo esto en mente, necesitábamos trabajar en una cultura dinámica que pueda evolucionar en función de las necesidades y desafíos que surgieran, desde el equipo pero también desde la compañía. Una cultura eficiente basada en la confianza y en resultados, donde sintamos la libertad de equivocarnos y ser nosotros mismos en el trabajo, sin ninguna máscara profesional que esconda nuestras emociones.

Me di cuenta que esta cultura es amiga de la paciencia. No se crea de un día para el otro, porque no es una bajada de línea sino una construcción colectiva que requiere de tiempo y disciplina. La única manera para hacer convivir distintas personalidades e ideales de trabajo híbrido en un mismo grupo humano es abrazar la flexibilidad y la disciplina porque, como dice Gustavo Razetti: “La disciplina es el pegamento que sostiene un espacio de trabajo flexible unido”.

Mirando hacia el futuro

Hoy estamos haciendo muchas cosas para crear esa cultura que queremos y necesitamos. Empezamos a trabajar con huddles (llamadas sincrónicas) en slack para sentirnos más cerca, y estamos posicionando un canal de voz en nuestro chat grupal para que cualquiera pueda charlar, con o sin motivo aparente. También estamos trabajando en construir con insights grupales un nuevo manual de trabajo remoto.

Además creamos nuestro propio template de Manual of Me, un documento para compartir datos sobre la personalidad y preferencias de trabajo de cada persona; desde horarios hasta cómo quisieran recibir feedback, pasando por hobbies, herramientas de laburo elegidas y superpoderes, entre otras cosas. Tener esta información es clave para construir nuevas normativas de comunicación y colaboración que funcionen para el grupo entero. Esta semana nos encontramos en Buenos Aires para compartir 4 días y sus noches, co-workear, comer rico, charlar, hacer un taller de cultura y actividades divertidas fuera de lo laboral.

Esto es solo el comienzo. Hoy entendemos que remoto no es distante. Fueron años de un sistema que planteaba cercanía física pero, en muchos casos, desconexión emocional. Desde lo remoto hoy estamos construyendo una cultura de mucha más conexión.

Seguiremos compartiendo lo que vamos haciendo -con errores y aciertos- para quienes, como nosotros, le hayan dicho chau al paradigma obsoleto que esperaba nos comportáramos como robots que separan el trabajo de la vida.