Quiero trabajar con vos, y no para vos

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Quiero trabajar con vos, y no para vos

Hernán

Mar 6, 2014

Sobre outsourcing y relaciones laborales

Si estás en la industria digital y te interesa entablar una relación de outsourcing duradera, esta lectura podría servirte.

Lo que voy a compartirles es el resultado de años de experiencia, muchas relaciones buenas (y malas), éxitos, fracasos, e incluso amistades.

Inicié mi negocio de desarrollo y diseño web en 2004. Era solo yo con mi notebook en busca de un desafío, tras varios años en el mundo empresarial (Informix, IBM, Accenture, etc.). Vivo en Argentina, un país lleno de personas talentosas y tarifas accesibles para empresas y agencias/estudios digitales de todo el mundo que quieran tercerizar su trabajo.

Allá por el 2004, solo necesitaba un mail marketinero sencillo que lograra captar la atención, un par de sitios web en Flash para mostrar (en aquel entonces todo era en Flash) y, lo más importante, una tarifa irresistible de $10 la hora. Hoy en día, todavía trabajo con dos de los cinco clientes que conseguí enviando ese mail. Y no solo eso, sino que nos hemos encontrado cara a cara a pesar de las largas distancias, nos saludamos para los cumpleaños, nos felicitamos por el nacimiento de nuestros hijxs, etc. ¡Hasta llegaron a regalarme un iPhone 2 cuando el nuevo dispositivo de Apple salió al mercado en 2007! ¿Acaso eso no es amistad?

Pero, esperen... hemos tenido más de 80 clientes/socios distintos desde aquel mail inicial. ¿Qué pasó con el resto? ¿Cuál es la clave de una relación buena y duradera? ¿Significa que todas las partes ganan siempre?

“Trabajar con vos, y no para vos”

No recuerdo cuándo ni dónde la escuché por primera vez, pero esta premisa logró convencerme, y me he asegurado de comunicarla en la primera llamada que tuve con cada nuevo socio o cliente potencial.

Si tuviera que resumir una secuencia típica de cómo evoluciona la relación con un socio nuevo (no solo un cliente por única vez) desde el momento en que se comunica con Indi, esto es lo que en general ocurre...

Empezamos a trabajar en conjunto en un primer proyecto y el cliente se da cuenta bastante rápido de que, además de ofrecer un trabajo de buena calidad a menor precio, también tenemos otros atributos importantes:

  • Somos muy buenxs con la comunicación. Esto incluye un excelente nivel de inglés (oral y escrito), prácticamente bilingüe.

  • Cumplimos con las entregas. Respetamos las fechas acordadas.

  • Conocemos nuestras herramientas, las usamos, y seguimos una metodología.

  • Estamos en línea. Conocemos el mundo de internet, y sabemos dónde y cómo encontrar las cosas.

  • Somos versátiles. Diseñamos, codeamos, ilustramos, hacemos dirección de arte, y animaciones.

  • Tenemos una actitud proactiva. Trabajamos mucho. Nos encanta lo que hacemos.

  • Tenemos buen trato y somos flexibles. Aun así, nuestra cultura de trabajo no se negocia.

  • Tenemos criterio y sentido común.

Así es como, de pronto, se dan cuenta de que no solo somos asequibles, sino que podemos ofrecer mucho más que una tarifa accesible.

“No te sientes a esperar que las cosas pasen. No dejes que la codicia te atrape. No pienses a corto plazo.”

Realmente podés llevar tu empresa a un nivel superior si entablás y construís una relación de este tipo a largo plazo.

Y acá es cuando las cosas pueden salir muy bien, o tan mal como para terminar la relación. ¿El error más común? La ambición... y el hecho de que sus expectativas sean mantener los mismos costos asequibles sin pagar por el valor agregado. Algunos clientes se la suelen pasar hablando de una relación próspera para ambas partes, pero no actúan en consecuencia. No toman riesgos y, sobre todo, no te ayudan a crecer.

El crecimiento debe ser mutuo, recíproco. Esto es sumamente importante; no debés olvidar que estás tratando con personas capacitadas e inteligentes, que se irán a otro lado en búsqueda una mejor colaboración si sienten que no están trabajando (y creciendo) con vos.

Compensalas... reconocelas... preocupate por ellas. Pensá cuánto valor están agregando a tus proyectos y no solo cuántas horas trabajan en ellos. El valor es el recurso más importante de una colaboración y debe medirse constantemente.

Si alguna vez iniciás una colaboración o una relación laboral con un estudio, una agencia, una empresa o un freelancer, asegurate de cuidar a este socio y preocuparte por cuán bien (o mal) le va a su negocio. Comprometete y hacele sentir que está trabajando con vos, ¡y no para vos!